Mientras añora justicia por el choque del 29 de abril, Rubia Murillo sola debe cuidar a su hijo recién nacido, hija de 8 años y cuñado discapacitado.

Día del padre sin padre | 14 de junio de 2017

Rubia (d) y su cuñado Kevin de 20 años que sobrevivió el accidente del 29 de abril. Foto: M90

Un accidente. Un fallecido. Una madre embarazada sin esposo.  Una hija preguntando por él. Un hijo sin padre. Un discapacitado. Ningún arresto. Y un prófugo. Por Emilio Peralta

“Mi esposo era una persona que no tenía vicios, él no salía, no iba a una disco; era una persona que nunca se pasaba un semáforo en rojo, siempre manejaba en el límite y cumpliendo las reglas. Solo para que viniera una persona que anda en la calle sin ningún beneficio, bebiendo, drogándose, lo viniera a matar. No es justo”, así es como describe Rubia Murillo a su esposo, Neylis Ponce, quien falleció el sábado 29 de abril.

Ponce trabajaba instalando techos junto a su hermano Kevin Euceda Ponce. Ese día ambos venían de trabajar de Kenner rumbo a su casa en Chef Menteur Highway. Esa semana Ponce solo pudo trabajar de lunes a jueves. Con un bebé en el camino y fin de mes, Ponce estaba preocupado de los gastos que se aproximaban, y trabajó ese sábado para conseguir dinero extra.

29 de abril

A las 4:50 p.m., un accidente automovilístico cambió la vida de Murillo de 26 años, quien hoy es viuda con su hija de 8 años, su hijo recién nacido, y su cuñado discapacitado. Cerca de la calle Papania y Chef Menteur, José Cortés manejaba en dirección oeste su Nissan Maxima con el capó o cofre levantado cuando cruzó la vía en dirección este e impactó de frente el Honda Civic de Ponce y Euceda.

Ponce de 32 años falleció en la escena mientras Euceda de 20 años fue traslado al hospital en condición crítica. “Yo desperté apenas el viernes [2 de junio]”, dijo Euceda quien se mueve lentamente. “Ellos dicen que yo llegué muerto al hospital. Estuve en coma 15 días”.

Euceda no tiene memoria del accidente; ninguna recolección de lo ocurrido. Murillo corrige y dice que, “él despertó a los tres días…perdió como dos años de memoria. Hay cosas que él sabe porque se las hemos contado nosotros”. Euceda me dice que lleva cinco meses en Nueva Orleans, pero Murillo vuelve a corregirlo: “él lleva un año en Nueva Orleans”.  

“Yo antes no ocupaba ni que me hicieran un café o que me destaparan un agua”, dijo Euceda. “Ahora todo me lo tienen que hacer porque mis manos no me dan. Mi cuñada me saca a caminar porque mis pies no me dan”.

De Honduras a Nueva Orleans

Murillo y Ponce se conocieron en Dulce Nombre de Culmí en Olancho, Honduras. Ambos fanáticos del club de fútbol Olimpia y Real Madrid. La historia de Ponce y Murillo es muy parecida a la de muchos inmigrantes. Ponce llegó a Nueva Orleans hace 11 años. Hace cuatro años inmigró Murillo. Hace un año, trajeron a la hija de Murillo, Zaire de 8 años.

“Para ella es muy duro porque es la única figura paterna que ha conocido”, dijo Murillo. “Ella pregunta a cada rato,  ‘¿dónde está él? ¿por qué no vuelve? Yo le digo que lo mandamos para Honduras, entonces ella me dice que nos vayamos a Honduras”.

El cuerpo de Ponce fue enviado a Honduras. Otro gasto que se pudo cubrir gracias a la ayuda de la comunidad hispana, familia y amistades. A la pregunta de qué es lo más difícil en este momento, Murillo responde con lágrimas: “Todo”.

A pesar de que el día del padre en Estados Unidos es el 18 de junio, Murillo le celebró el día del padre a Ponce el 19 de marzo, fecha hondureña.  “Nosotros lo felicitamos porque iba a ser papa por primera vez. Era su primer bebé y estaba feliz”, dijo Murillo.

Neylis Donaldo nació el viernes 9 de junio en el hospital Tulane Lakeside de Metairie. El primer hijo de la pareja que lleva el nombre de su padre.

José Cortés

El 29 de abril, Murillo no se enteró de la muerte de su esposo hasta las 8 de la noche, ya que se encontraba sin teléfono. A nivel de justicia, Murillo no se encuentra muy esperanzada. Tanto Murillo como Euceda dijeron durante la entrevista que ellos creen que Cortés estaba bebido. Euceda compartió un video con Meridiano90 captado por otro automóvil al que Cortés habría impactado anteriormente.

En el video se puede oír a una persona en español mientras graba el Nissan de Cortés: “Allá va el vato con el p----e cofre arriba, hasta echando humo el pobre; se va a venir a matar el pobre p-----o…ya se volteó”. El video bastante gráfico muestra a Cortés con sangre en su rostro, la bolsa de aire del auto explotada, humo saliendo del motor del automóvil, mientras algunas personas le dicen que no se mueva que ya viene la ambulancia. Se ve a Cortés confundido y semiconsciente.  

Recordar que este video fue grabado segundos después del impacto y en el video no se aprecia si Cortés está bajo los efectos o influencia del alcohol y/o drogas. Ramón Antonio Vargas de The Advocate escribió el 2 de junio, “José Cortés de 33 años es requerido por homicidio vehicular, dijo el viernes el portavoz del Departamento de Policía de Nueva Orleans, Beau Tidwell”.

“La verdad ya no sé ni que esperar”, dijo Murillo. “No sé si la policía lo va agarrar o no lo va a agarrar. Él está libre. Hasta el momento no hemos visto nada”. La policía ha obtenido una orden judicial para arrestar a Cortés, sin embargo, su paradero es desconocido. El informe de la policía, obtenido por The Advocate, señala que los investigadores recolectaron sangre de Cortés para determinar su nivel de alcohol en la sangre. 

“Nadie quiere decir nada”, dijo Murillo con respecto al paradero de Cortés. “Lo están ayudando. No entiendo por qué no lo arrestaron en ese momento. Yo pienso que si hubiese chocado contra una persona americana, inmediatamente lo hubieran arrestado”.

Según Murillo, Cortés no tenía seguro vehicular o responsabilidad civil, requerido por la ley en Louisiana.

El futuro

Ponce tenía 11 años viviendo en el mismo lugar, un lugar de casi 50 casas móviles, donde la mayoría son hispanos. La buena relación de Ponce con los vecinos ha hecho que hoy Murillo reciba ayuda de ellos. “Hasta el momento he podido sobrevivir y me he mantenido porque la comunidad hispana me ha ayudado bastante”, dijo Murillo con voz quebrada, aguantando las lágrimas. “Lo que más urge es dinero porque me toca pagar renta, cuenta, biles, todo”.

Murillo piensa en quedarse, ya que en aquí existe mejor futuro para sus hijos. “La vida en Honduras es muy dura, y más para una madre soltera”, dijo Murillo pensando en sus dos hijos.

“Yo primeramente debo aliviarme para seguir luchando”, dijo Euceda. “Todos venimos a este país a luchar”. 

Ramón Antonio Vargas de The Advocate colaboró en esta historia | rvargas@theadvocate.com

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