Los archivos censurados sobre el asesinato de JFK

Portada | 31 de octubre de 2017

Por Dunia M. Rivera

A unos días de cumplirse 54 años del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, resurge el misterio que rodea su muerte con la publicación parcial de 2,891 documentos inéditos, que además detallan algunas actividades de la CIA en la Guerra Fría. 
"Hoy ordeno que el velo finalmente se levante para que el público pueda estar informado de todos los aspectos sobre este acontecimiento crucial", dijo el presidente estadounidense, Donald Trump, en un memorando presidencial.  ¿Qué revelan los documentos?
 
Una parte
Si bien el presidente Trump decidió la publicación de los archivos, también ordenó mantener ocultos algunos documentos debido a lo que fuentes oficiales describieron como presiones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI). 
El presidente dio seis meses a sus agencias -hasta el 26 de abril de 2018- para que revisen las razones por las que han decidido mantener ocultos ciertos documentos. 

Con lo publicado por los Archivos Nacionales, los historiadores y aficionados a las teorías de la conspiración esperaban encontrar alguna respuesta sobre la visita a México del presunto asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, seis semanas antes del infame suceso. 
Oswald asesinó a Kennedy en una visita política que hizo su víctima a Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. 
Kennedy fue el trigésimo quinto presidente de los EEUU (20 de enero de 1961 – 22 de noviembre de 1963).
 

¿Qué revelan?
Los archivos contienen menciones al programa que utilizó la CIA para escuchar las conversaciones en las embajadas de Cuba y la Unión Soviética en la capital mexicana, ambas visitadas por Oswald en septiembre y octubre de 1963. 
"En 1970, había un archivo cronológico de la vigilancia en las embajadas cubana y soviética (...) pero esos archivos habrían sido destruidos", indica un documento de marzo de 1978.


 Algunos documentos mencionan el viaje de Oswald a México: un cable fechado el 28 de noviembre de 1963 habla de un "rumor" de que éste había depositado "5,000 dólares en un banco de Estados Unidos" durante su visita a la capital mexicana. 
Pero otro cable de marzo de 1964 asegura no haber encontrado pruebas de ello, a no ser que el presunto asesino de Kennedy hubiera usado otro nombre.
Otro cable refleja una entrevista con la secretaria del cónsul cubano en México, Silvia Durán, que asegura que Oswald le pidió un visado de tránsito por Cuba de camino a la Unión Soviética y que, cuando vio que conseguirlo era difícil, se "enfadó extremadamente". 
Durante la visita a México Oswald habló con un miembro del Departamento 13, una unidad "responsable de sabotaje y asesinato" de la inteligencia soviética: la KGB, según los textos. 

En otro documento, el FBI revela que, poco después del asesinato de Kennedy, recibió una llamada en la que alguien amenazaba con matar a Oswald, quien fue mortalmente disparado por Jack Ruby dos días después de haber matado al presidente.

Una llamada, fiestas…
Según un memorando de la CIA al FBI, 25 minutos antes del asesinato de Kennedy, un periodista británico del diario Cambridge Evening News recibió una llamada anónima en la que le dijeron que llamara a la embajada de EEUU para recibir una "gran noticia".
 La BBC cita parte del texto: "Después de recibir la noticia de la muerte del presidente, el periodista informó a la policía de Cambridge de la llamada anónima y la policía informó al MI5 (el servicio secreto británico)". 

En otro memorando del FBI en 1960, se relata la investigación de un conocido detective de Los Ángeles, California, para encontrar a una "reconocida prostituta de Hollywood". 
Ella, supuestamente, había organizado fiestas sexuales que involucraban al entonces senador Kennedy; su cuñado, el actor Peter Lawford, y Frank Sinatra.

¿Se pudo evitar el asesinato?
Un reciente texto precisa que la división del FBI en Dallas tenía a Oswald en la mira desde octubre de 1963: un mes antes del asesinato.
De acuerdo al informe, Oswald era "de interés" según "fuentes cubanas", por lo que iniciaron investigaciones para localizarlo; sin embargo, nadie actuó y el hombre, presuntamente, cometió el crimen.

Tiempos de Guerra Fría
Algunos de los documentos más interesantes no hablan del asesinato, sino de la cultura y acciones del Gobierno estadounidense en una década de paranoia y lucha anticomunista.
Un largo informe analiza "la implicación de la CIA en planes para asesinar a líderes extranjeros", entre las que destacan sus numerosos intentos de acabar con Fidel Castro, pero también las armas que proporcionó para que mataran al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, o su complot contra el congoleño Patricio Lumumba (asesinado en 1961). 

Los archivos revelan encuentros de la CIA con emigrados cubanos del estado de Florida para elaborar planes para asesinar al presidente isleño. El precio por su cabeza era de $100 mil de la época (unos $1.3 millones actuales) y otros $20 mil (unos $256 mil de hoy) por su hermano Raúl Castro y Ernesto "Che" Guevara, respectivamente. 

Otro documento describe el bosquejo de la "Operación Bounty", un plan del Pentágono que buscaba derrocar a Castro mediante un sistema de recompensas económicas para quienes mataran a "comunistas" cubanos (siempre y cuando entregaran a la CIA pruebas "concluyentes" del asesinato, como el carnet del partido del fallecido). 

Todo es parte de un "resumen de hechos" que data de 1975, durante el gobierno de Richard Nixon, y da cuenta de recibos y las cuentas financieras de los planes clandestinos para financiar, además, "actividades anticomunistas" y garantizar suministros y armas para la oposición a los gobiernos de Cuba, República Dominicana, Congo y Vietnam del Norte y del Sur.
 
Expectativa
Lo que los expertos esperaban encontrar en los documentos eran detalles sobre la naturaleza del acuerdo que la CIA alcanzó con el Gobierno mexicano para montar esa vigilancia, según dijo el juez federal John R. Tunheim, que encabezó el comité independiente que revisó todos los documentos del Gobierno entre 1994 y 1998.
 
Opinión
"El asesinato pudo probablemente evitarse, había datos que llevaban a pensar que eso podría ocurrir. Y sencillamente, no le prestaron atención. Quizás no por complicidad, sino por procedimientos equivocados". 
Patrick Maney, profesor de historia presidencial en el Boston College.

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