Soñando un futuro para los “dreamers”

Portada | 07 de febrero de 2018

Por Claudia Vallejo 

Karla tiene 25 años. No nos dijo su apellido para proteger su identidad. Llegó desde su natal México a EEUU, con sus padres, cuando solo tenía tres años. A los 16, se dio cuenta que no era ciudadana americana.  

Quiso sacar su licencia de conducir, pero no pudo. “No se registró en mi mente, estaba joven. Solo hasta que cumplí 18, cuando era tiempo para ir a la universidad, el proceso se me hizo muy difícil y me puse muy triste”.  

Cut Off es un pequeño pueblo de Louisiana situado en los pantanos. Karla creció allí, en el bayou, entre los ritmos del zydeco y las redes para atrapar pequeñas langostas en los ríos. “Mi infancia fue simple y muy bonita. Había una playa, un bosque… era muy inocente. Recuerdo que mi mamá trabajaba mucho y siendo la mayor, le ayudaba cuidando a mis tres hermanos”.  

En la escuela nadie hablaba español. Algunas profesoras pensaron que Karla al no hablar inglés, no iba a estar al mismo nivel de los estudiantes. “Empecé a trabajar más duro. Sacaba muy buenas calificaciones y en cada actividad quería estar, en este club del colegio, en aquel concurso para escribir…” 

En el 2011, apoyada por su madre, Karla encontró que la Universidad de Loyola en Nueva Orleans le abría sus puertas para seguir estudiando.  

Un año más tarde, el gobierno de Barack Obama implementó un programa para impedir la deportación de miles de jóvenes, si habían entrado antes de los 16 años, si habían vivido continuamente en EEUU desde el 15 de junio del 2007 y si tenían menos de 31 años antes del 2012 cuando se oficializó la orden ejecutiva. 

 Haberse graduado de la secundaria y no tener antecedentes penales eran otros requisitos. Karla los cumplía. Con la ayuda de la Escuela de Leyes de Loyola, logró ampararse bajo esta medida, conocida por sus siglas en inglés como DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia).  

DACA, renovable cada dos años por 495 dólares, frena las deportaciones y otorga la posibilidad de obtener una licencia de conducir y un permiso para trabajar.  

No contempla un camino hacia la ciudadanía ni cubre a millones de jóvenes que están fuera del límite establecido por el gobierno. Tampoco cobija a aquellos que cruzaron la frontera solos y sin documentos legales, que no terminaron el bachillerato en este país porque, a diario, tienen que rebuscar un trabajo para sobrevivir.  

Cada circunstancia es diferente, pero cada uno de estos jóvenes tiene aspiraciones. Se conocen como los "soñadores" o "dreamers" en inglés, nombre derivado de un acto legislativo que fracasó en el Senado en el 2001 y que abría la posibilidad de un estatus legal. 

Se calcula que existen alrededor de 750,000 "dreamers" acogidos a DACA. Las cifras del Instituto de Política Migratoria en Louisiana, en un estudio publicado por la Universidad de Loyola, muestran que en nuestro Estado la población elegible para recibir DACA era de 8,000 personas en el 2016.  

En ese mismo año, 2,323 aplicaciones fueron recibidas.  

Karla es una soñadora. “He tenido mucho interés en estudiar leyes, especialmente las de inmigración. Pensaba ser abogada. Por no ser ciudadana, por no estar aquí legalmente como dicen ellos, no es una posibilidad para mí. Aunque vaya a la escuela de leyes, el bar (sistema que rige la profesión de abogados) no me va a dejar practicar la ley”.  

Ella continuó con otros proyectos. Se graduó con honores en Ciencias Políticas y Filosofía.  

Estuvo trabajando en una oficina de abogados y recientemente comenzó sus estudios de Maestría en la Universidad de Tulane.  

Hasta que el 5 de septiembre del 2017, la administración del presidente Donald Trump anunció que terminaría con DACA en marzo del 2018. “No sé qué va a pasar. Para mí cambiaron muchas cosas. No voy a poder trabajar legalmente. ¿Será posible que me tengo que salir de la escuela?, preguntó.  

Karla está casada y cuenta con el apoyo de su esposo, aun así quisiera esperar a formar una familia, “¿qué tal que tenga un hijo y esté preocupada pensando de que me van a deportar en un año? 

LO DIJO KARLA 

"Empecé a trabajar más duro. Sacaba muy buenas calificaciones y en cada actividad quería estar, en este club del colegio, en aquel concurso para escribir..." 

"Dreamer" sin DACA 

 Jeisy es también una soñadora y tampoco nos quiso revelar su apellido. En el futuro le encantaría desarrollar aplicaciones de software.  

Tiene 17 años, pero desde ya diseña sitios de web y crea juegos por computadora. Cursa el décimo grado en una escuela en Nueva Orleans. Habla el inglés perfecto y sus calificaciones no bajan de A y B.  

“Quiero crear una organización para construir escuelas o para mejorar los materiales de las instituciones”, dijo tajante. “Mi plan para el futuro es sacar un título en software, trabajar para una compañía, regresar a Honduras o sino desde acá, poder manejar una organización para hacer escuelas. Vivía en un pueblo donde la escuela no servía. No teníamos luz, no había computadores, todo era a punta de lápiz y papel”.  

“¡Ella es una cipota!”, así la describen sus amigos hondureños porque a su corta edad es una mujer de temple.  

"Soy la secretaria de la casa”, explica riéndose para luego adoptar una postura de total madurez. “Básicamente soy la que traduzco, hago los papeles, las citas médicas y las cosas de la escuela. Mis padres me adoran porque les ayudo bastante”. 

LO DIJO JEISY 

“Mi plan para el futuro es sacar un título en software, trabajar para una compañía, regresar a Honduras o sino desde acá, poder manejar una organización para hacer escuelas..." 

Jeisy vino pequeña a este país. Llegó con su hermano de ocho años y su mamá desde Honduras, en un recorrido que hicieron en bus, en carro y, a veces, caminando. No tiene DACA.  

Eso no le impide ser una activista en varias organizaciones de la comunidad que abogan por los derechos de los inmigrantes. “Son los problemas de afuera que me afectan bastante. Cuando pasaron las elecciones y estaban eliminando DACA, que el presidente estaba diciendo cosas degradantes de otras comunidades latinas, pensé, ¿qué va a ser de nosotros, de nuestra familia? He conocido a padres que han sido deportados, entonces me viene la ansiedad”, explicó.  

Jeisy y Karla son tan solo dos historias de los cientos de miles de “dreamers” que viven en EEUU. Han crecido aquí y se sienten parte de esta sociedad.  

Son hijos ejemplares, algunos estudiantes, otros trabajadores incansables, hablan inglés, no tienen una historia criminal y poseen muchos proyectos por adelantar. 

 Los “soñadores” están en peligro de ser deportados. Llegaron acá cuando eran niños sin los documentos apropiados.  

Ambas mujeres explican que, si los inmigrantes tuviesen la oportunidad de venir a este país legalmente, así lo harían.  

“A nadie le gusta vivir su vida con miedo o a escondidas. No lo hacemos para tratar de sacarle ventaja a la gente, sino que nosotros queremos sobrevivir y ayudar a nuestras familias, igual que alguien que nace acá”, dijo Jeisy. 

Inmigrantes, mal vistos  

Según el estudio, “Recovering the human face of immigration in the South” / “Recuperando la cara humana de los inmigrantes en el Sur”, algunos sectores persisten en un discurso deshumanizante y poco civil acerca de la inmigración y su reforma.  

Hay una construcción negativa que insiste en encasillar a los inmigrantes sin documentos como personas que vienen a irrespetar la ley, que se roban los trabajos de los americanos, que no pagan impuestos, abusan de los servicios sociales, traen el desorden, el crimen, las enfermedades, se rehúsan a aprender el inglés y a asimilarse en la sociedad. 

 Este estudio publicado en el 2017 por el Instituto Jesuita de Investigación Social de la Universidad de Loyola en Nueva Orleans, el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida, en conjunto con otra organización, explica que algunas caracterizaciones “necesitan ser reconocidas, mientras otras no tienen fundamento y deben ser retadas”.  

Según el reporte, esta forma de ver a los inmigrantes ignora las múltiples y complejas condiciones que llevan a las personas a salir de sus países, entrar a los EEUU de una forma peligrosa y quedarse aquí, en las sombras, enfrentando muchos riesgos. 

UNIVERSIDAD DE LOYOLA 

"La migración es el resultado de una serie de factores personales complejos, económicos, sociales y políticos que combinados influyen en quién decide migrar y cuándo". 

El estudio ofrece alternativas a los líderes de diferentes religiones para ayudar a cambiar la mirada negativa hacia los inmigrantes y construir otra, basada en la fe y en los valores.  

Esa mirada negativa se volvió a construir durante el cierre temporal del gobierno el pasado 20 de enero.  

El presidente escribió en su cuenta de Twitter que, “genial ver lo duro que están luchando los republicanos por nuestras Fuerzas Armadas y la seguridad en la Frontera. Los demócratas solo quieren que inmigrantes ilegales entren en masa en nuestra nación sin control”.  

Esta retórica pone a los soñadores en contra de las prioridades esenciales de un país. Como lo explica Karla, una "dreamer", “es frustrante que estén jugando con nuestras vidas, que se estén usando a los congresistas para pasar leyes más estrictas contra los inmigrantes”.  

Una vez más, Trump logró fabricar una visión desfavorable hacia los "soñadores" durante el mensaje del Estado de la Unión, el pasado 30 de enero, cuando se refirió a los inmigrantes como pertenecientes a violentas bandas criminales.  

FRASE DE TRUMP 

"Alguna gente los llama soñadores. No son soñadores, no caigan en esa trampa". 

Los "dreamers" en las redes sociales  

En Facebook existen varios grupos de los "dreamers". Uno de ellos muestra la figura de un adolescente mirando una mariposa que alza el vuelo hacia el firmamento azul.  

Las mariposas son migratorias, abren sus alas multicolores, simbolizan lo frágil, pero también lo bueno de la humanidad.  

Los jóvenes “soñadores”, como las mariposas, son un potente símbolo de esperanza. Son el futuro de cualquier sociedad en el mundo. 

Una nueva mirada hacia los inmigrantes 

Meridiano 90 habló con la Dra. Susan Weishar, especialista en migración del Instituto Jesuita de Investigación Social de la Universidad de Loyola en Nueva Orleans, acerca de las últimas medidas que el gobierno de Trump adoptó, como terminar con DACA y con el Estatus de Protección Temporal, por sus siglas en inglés TPS, a tres países de América Latina (Nicaragua, Haití y El Salvador) y a Sudán, de África.  

La experta explicó que aproximadamente 130 soñadores están perdiendo diariamente el cubrimiento con DACA.  

A partir del 6 de marzo, si el presidente ni el Congreso llegan a un acuerdo, serán miles de jóvenes a los que se prive de este programa. “Si perdemos a las personas que están cobijadas por el TPS y por DACA, será muy perjudicial para nuestro país, nuestras grandes familias y para la economía. Muchos están empleados”, explicó.  

Citando estudios que ilustran la contribución de los inmigrantes a este país, Weishar indicó que “los inmigrantes pagan impuestos, son consumidores y creadores de empresas, aún los inmigrantes indocumentados”. 

 Para la experta en migración, uno de los aspectos más negativos con abolir DACA y el TPS, es la separación de las familias. Muchas de las personas beneficiadas por estas dos medidas tienen hijos nacidos en este país. “La familia es la unidad fundamental de cualquier sociedad. Es insano separar a los padres de sus hijos, dejando huellas irreparables en los niños”.  

Weishar finalizó diciendo que, “cada una de las personas es hija de Dios, cada persona merece una vida decente. Si una persona no puede tener una vida digna y no puede tener las necesidades esenciales en su país de procedencia, entonces cada persona tiene el derecho de migrar, un derecho que lo da Dios. Eso está claro en las escrituras”. 

Alternativas legales para los soñadores y otros inmigrantes  

M90 entrevistó a la experta de inmigración Laura Buck, abogada asociada a la firma Ware|Immigration.  

¿Cómo pueden protegerse las personas que están bajo el TPS o amparadas por DACA?  

LB: Lo mejor es consultar a un abogado de inmigración experimentado y cualificado para explorar las opciones. Éstas dependerán de las circunstancias específicas de cada individuo.  

● Hay visas disponibles para víctimas de violencia doméstica y otros crímenes serios.  

● Hay quienes tienen un familiar inmediato que es residente legal o ciudadano.  

● En circunstancias limitadas, algunos individuos pueden obtener residencia a través de un empleador.  

● El asilo puede ser una opción, si el individuo ha sufrido persecución o tiene miedo de que sufrirá persecución basada en raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social en particular u opinión política. Un número de factores pueden ser evaluados para determinar que una persona puede ser elegible para un beneficio, pero no limitado a la historia criminal y migratoria de una persona.  

¿Qué alternativas tiene una persona que recibe DACA? 

 LB: Efectivo el 13 de enero del 2018, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (en inglés, USCIS) continúa aceptando solicitudes para renovar la petición de deferir una acción bajo DACA.  

Esto se debe en respuesta a una corte Federal dando un mandato en toda la nación y ordenando a la Administración Trump que continúe procesando las aplicaciones de DACA, en los términos en los que estaban dispuestos cuando fue revocado por él. 

USCIS solo aceptará renovaciones de DACA de aquellos que previamente lo recibían y cuyo estatus expiró el 5 de septiembre del 2017 o después de esa fecha. 

La comunidad hispana opina  

¿Qué piensa la comunidad latina en Nueva Orleans acerca de la terminación del DACA y una reforma para los llamados "dreamers"? ¿Qué tanta presión está ejerciendo nuestra comunidad?  

Rafael Velásquez, organizador de Nuestra Voz, entidad sin ánimo de lucro.  

El pasado 6 de septiembre organizamos una manifestación, al frente de City Hall, para apoyar DACA. Pero este no es nuestro enfoque. Nuestra prioridad son los niños que viven en Nueva Orleans y en Jefferson para que a través de los padres se conviertan en defensores de una educación equitativa. Facilitamos que la gente se junte y creamos una conversación”. 

Mayra Pineda, presidenta y directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Hispana de Louisiana  

DACA ha sido un escudo para casi 800,000 individuos que fueron traídos a este país sin su propia decisión. Ellos han contribuido al desarrollo económico. Rescindir el permiso de trabajo hará que todas estas personas queden en las sombras. Esta decisión se debe pensar de nuevo. Al cancelar el programa se está incrementando la población no documentada y le costará a la economía aproximadamente 280 billones en crecimiento en la próxima década, según los últimos estudios.  

Esta es una nación de inmigrantes, no nos podemos olvidar de eso. Tenemos la responsabilidad de apoyar y defender a los "soñadores" que han llegado con sus familias y padres y han hecho de este su país. Ellos ven a Estados Unidos como su patria, le han jurado lealtad, han luchado por ella, se han educado y han trabajado acá, se han vuelto parte contribuyente de la economía y juegan un papel muy importante en nuestras comunidades.  

La Cámara de Comercio se mantiene comprometida en seguir construyendo una mejor Louisiana, a través de la inclusión y de buscar la participación, el diálogo y la solución a este problema que nos afecta a todos”. 

Mario Mendoza, padre de familia  

Mi enfoque es tratar de motivar a las organizaciones para que formemos una coalición alrededor de temas que nos preocupan como DACA. Estamos a tiempo de unirnos como comunidades para fortalecer la educación, la cultura y las luchas donde podamos empoderar a nuestros hijos. 

Ileana Suquet, presidenta de New Orleans Hispanic Heritage Foundation 

 Aclaro que es mi punto de vista personal y no el de la organización. Tenemos muchos estudiantes que esto les toca muy de cerca. Es un problema que ha existido por muchos años y lo han dejado ir. Estoy completamente a favor de que se conviertan en parte de nuestra comunidad permanente. Han sido americanos por toda su vida.  

Esta sociedad no comprende que no hay un camino de legalización para estos muchachos y es ahí donde nosotros en este país estamos perdiendo una excelente oportunidad. Ellos son un grupo que se sienten muy americanos, aman a este país, han estudiado, han trabajado, están dispuestos a sacrificarse y los están haciendo esperar. Eso es un error y los dos partidos tienen mucha responsabilidad en esto. 

 

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